En el corazón de Nápoles, a lo largo de la histórica Via Toledo, perdura una de las tradiciones pasteleras más queridas de la ciudad: la *sfogliatella* napolitana. Pasticceria Pintauro 1785, considerada una de las pastelerías más antiguas de Nápoles, mantiene vivo el profundo vínculo entre la historia, el arte de la pastelería y la cultura napolitana. La historia de la *sfogliatella* se remonta al siglo XVII con la creación de la *Santa Rosa*, un dulce elaborado por las monjas del convento de Santa Rosa en Conca dei Marini, en la provincia de Salerno. Este antiguo convento de la Costa Amalfitana dio origen a una receta destinada a convertirse en un símbolo de la repostería de Campania.
De la Santa Rosa a la sfogliatella napolitana
La versión original de la Santa Rosa se elaboraba con ingredientes sencillos pero sabrosos: sémola, leche, azúcar y frutas confitadas maceradas en licor *rosolio*. El relleno cremoso resultante se colocaba sobre una base conocida como *pettola*: una lámina de masa hecha a partir de masa de pan enriquecida con manteca de cerdo, azúcar y vino, trabajada hasta lograr una textura quebradiza similar a la masa quebrada. Una segunda *pettola* cubría el relleno y la pieza se moldeaba para que recordara a la toca de una monja. Tras hornearse a alta temperatura, nacía la Santa Rosa, bautizada así en honor a la santa a quien estaba dedicado el monasterio. Con el tiempo, esta especialidad llegó a Nápoles, donde fue reinterpretada y acabó transformándose en la famosa *sfogliatella* napolitana. Nápoles logró perfeccionar su forma, el manejo de las capas de masa y el equilibrio de sabores, creando así uno de los dulces más emblemáticos de la región de Campania.
La sfogliatella riccia: símbolo de la pastelería napolitana.
La *sfogliatella riccia* napolitana es mundialmente famosa por su masa crujiente, formada por numerosas capas finas como el papel, resultado de un proceso largo y preciso de elaboración de la masa —compuesta simplemente por harina, agua y sal—. En su interior alberga un relleno aromático y cremoso a base de sémola, ricotta, azúcar, huevos, fruta confitada y un toque de canela. El horneado confiere a la pieza su característico contraste entre el exterior crujiente y el relleno suave y aromático. Según la tradición napolitana, la *sfogliatella* suele enriquecerse con crema pastelera y guindas en almíbar, una variante que evoca el histórico dulce *Santa Rosa* de la Costa Amalfitana.
Pintauro 1785: el antiguo arte de la *sfogliatella* en Nápoles
Pasticceria Pintauro 1785, situada en la Via Toledo de Nápoles, es un referente para quienes deseen degustar la repostería tradicional napolitana, elaborada siguiendo métodos de larga tradición. Durante generaciones, el nombre Pintauro ha sido sinónimo de *sfogliatella* y de un compromiso por preservar los sabores auténticos de la pastelería napolitana. Entrar en este histórico establecimiento supone sumergirse en la cultura culinaria de Nápoles, donde cada dulce cuenta una historia de conventos, recetas ancestrales, maestros pasteleros y pasión por la calidad.
La tradición de Santa Rosa continúa hasta el día de hoy.
En Conca dei Marini, la tradición de la Santa Rosa perdura gracias a una festividad dedicada a este dulce ancestral, durante la cual se reparten miles de estas piezas, elaboradas por pastelerías locales. Es un homenaje a la historia de una receta nacida entre los muros de un convento, convertida hoy en un elemento entrañable del patrimonio pastelero de Campania. En la actualidad, gracias a establecimientos históricos como Pintauro 1785, se mantiene vivo el vínculo entre la Santa Rosa de la zona de Salerno y la *sfogliatella* napolitana, ofreciendo tanto a los habitantes como a los visitantes una experiencia única marcada por los aromas, la tradición y el auténtico sabor italiano.
